Cómo documentar interferencias y paradas durante la obra
Introducción
Las interferencias y paradas durante la ejecución de una obra son una de las principales causas de retraso. Sin embargo, cuando no se documentan adecuadamente, su impacto en el plazo suele pasar desapercibido o se atribuye de forma incorrecta al contratista.
Documentarlas de forma correcta es esencial para proteger la posición contractual y evitar penalizaciones por retrasos no imputables.
Qué se entiende por interferencias y paradas
Las interferencias en obra se producen cuando la ejecución de un trabajo se ve afectada por:
la presencia de otros oficios
la falta de acceso a zonas de trabajo
la imposibilidad de ejecutar en la secuencia prevista
Las paradas, por su parte, implican la suspensión total o parcial de los trabajos por causas ajenas a la planificación inicial.
Ambas situaciones alteran el desarrollo normal de la obra y deben analizarse desde el punto de vista del plazo.
Por qué su impacto suele infravalorarse
En muchos casos, las interferencias y paradas se perciben como incidencias menores o puntuales, sin considerar su efecto acumulado.
La falta de una visión global hace que:
no se reflejen en el calendario
no se relacionen con retrasos posteriores
se pierda la trazabilidad de su impacto real
Cuando el retraso se manifiesta, estas causas ya no están visibles.
Documentar en el momento, no a posteriori
Uno de los errores más habituales es intentar justificar las interferencias y paradas cuando el retraso ya es evidente.
La documentación eficaz debe generarse:
en el momento en que se produce la interferencia
cuando se ordena o se constata la parada
mientras la información es verificable
Documentar a posteriori debilita la credibilidad del planteamiento.
Qué documentación resulta clave
Para que una interferencia o parada tenga valor contractual, debe quedar respaldada por documentación objetiva, como:
comunicaciones con el cliente o la dirección
actas de obra
órdenes de trabajo
registros de planificación
evidencias gráficas o técnicas
Esta documentación permite vincular la causa con su efecto en el plazo.
Relacionar la interferencia con el impacto en el plazo
Documentar una interferencia no es suficiente si no se explica cómo afecta al calendario del proyecto.
Es fundamental:
identificar qué actividades se ven afectadas
explicar cómo se altera la secuencia prevista
reflejar el impacto en hitos o fechas clave
Esta relación es la que permite defender que el retraso no es imputable al contratista.
Documentar para prevenir penalizaciones
Una documentación adecuada de interferencias y paradas no solo sirve para justificar retrasos, sino para prevenir conflictos futuros.
Cuando estas situaciones están bien registradas, el debate sobre penalizaciones por retraso puede abordarse desde una base objetiva y no desde percepciones.
Una correcta documentación resulta esencial cuando el cliente exige penalizaciones por retraso, ya que permite analizar la imputación real del plazo.