Cómo gestionar un precio contradictorio sin bloquear la obra

El precio contradictorio aparece cuando durante la ejecución del contrato surge un trabajo no previsto que debe valorarse de forma independiente. Bien gestionado, permite dar continuidad a la obra sin conflictos. Mal planteado, puede bloquear la ejecución y deteriorar la relación con el cliente.

En muchos proyectos, el problema no es la necesidad del trabajo adicional, sino cómo se encaja contractualmente y cómo se plantea su valoración.

Entender cuándo procede un precio contradictorio, cómo plantearlo y qué errores evitar es clave para que esta herramienta cumpla su función sin convertirse en un foco de conflicto.

Por qué aparecen los precios contradictorios durante la obra

Durante la ejecución de una obra es habitual que aparezcan trabajos que no estaban definidos con suficiente precisión en el contrato inicial o que no eran razonablemente previsibles en fase de licitación.

Estos trabajos no siempre implican un error técnico ni una mala planificación, sino una realidad inherente a proyectos complejos, donde el detalle completo solo se conoce cuando la obra está avanzada.

El precio contradictorio surge precisamente para dar respuesta a estas situaciones: permitir la ejecución de un trabajo necesario cuando no existe una partida contractual que lo cubra de forma directa.

El problema aparece cuando esta herramienta se utiliza sin un criterio claro o se plantea de forma reactiva, generando tensiones innecesarias con el cliente.

El error más habitual: confundir precio contradictorio con sobrecoste

Uno de los errores más comunes es tratar el precio contradictorio como si fuera un sobrecoste encubierto.

Un sobrecoste suele percibirse como una desviación del presupuesto inicial, mientras que el precio contradictorio es, en realidad, un mecanismo de valoración de un trabajo nuevo, no previsto ni incluido en el alcance original.

Cuando se plantea como un simple incremento económico, el cliente activa automáticamente una posición defensiva. En cambio, cuando se explica como una consecuencia lógica de un nuevo alcance, el marco de la conversación cambia por completo.

Antes de hablar de cifras, es imprescindible aclarar por qué ese trabajo no estaba incluido y por qué su ejecución era necesaria.

Cuándo procede realmente un precio contradictorio

Un precio contradictorio procede cuando concurren, al menos, estas circunstancias:

  • El trabajo no está definido de forma expresa en el contrato.

  • No puede considerarse incluido por interpretación razonable del alcance.

  • Es necesario para la correcta ejecución de la obra.

  • No existía una partida aplicable ni un precio unitario comparable.

Si alguna de estas condiciones no se cumple, forzar un precio contradictorio suele derivar en rechazo, retrasos o conflictos innecesarios.

Por eso, antes de plantearlo, es fundamental analizar el contrato, los documentos técnicos y el contexto en el que aparece el trabajo adicional.

No todos los trabajos adicionales justifican un precio contradictorio. Determinar correctamente cuándo procede un precio contradictorio y cuándo no es el primer paso para evitar rechazos y bloqueos innecesarios.

Qué no debe hacerse al plantear un precio contradictorio

Existen varios errores que casi garantizan el bloqueo de la negociación:

  • Plantearlo una vez ejecutado el trabajo, sin aviso previo.

  • Presentarlo directamente como un importe a aprobar.

  • No justificar técnicamente por qué el trabajo es distinto al contratado.

  • Utilizar comparaciones débiles o precios de referencia sin base contractual.

  • Presionar al cliente con la urgencia de la obra sin haber creado el marco adecuado.

El precio contradictorio no se impone: se construye y se justifica.

En muchos casos, el rechazo no se debe al trabajo en sí, sino a errores formales que invalidan un precio contradictorio, incluso cuando el encaje contractual es correcto.

Cómo plantear un precio contradictorio sin bloquear la ejecución

La clave está en separar claramente tres planos:

  1. Hecho técnico: qué trabajo aparece y por qué es necesario.

  2. Encaje contractual: por qué no estaba incluido en el contrato.

  3. Valoración económica: cómo se calcula el precio.

Cuando estos pasos se siguen en orden, el precio deja de ser el centro del conflicto y pasa a ser una consecuencia lógica del razonamiento previo.

Además, documentar el proceso desde el primer momento permite seguir ejecutando la obra sin paralizaciones ni enfrentamientos innecesarios.

Diferencias entre precio contradictorio, modificado y sobrecoste

Aunque a menudo se utilizan como sinónimos, no lo son:

  • Precio contradictorio: valora un trabajo nuevo, concreto y puntual.

  • Modificado: altera el contrato en su conjunto (alcance, plazo o presupuesto).

  • Sobrecoste: percepción económica de una desviación, no una figura contractual.

Confundir estas figuras genera inseguridad jurídica y dificulta cualquier negociación posterior.

Elegir correctamente el instrumento adecuado es tan importante como justificar el trabajo en sí.

Parte del conflicto surge por la confusión entre distintas figuras contractuales. Entender las diferencias entre modificado, precio contradictorio y sobrecoste es clave para plantear correctamente cada situación.

Cuando el cliente rechaza el precio contradictorio

El rechazo no siempre significa que el cliente niegue el trabajo, sino que no acepta cómo se ha planteado.

En muchos casos, el problema está en:

  • Falta de documentación estructurada.

  • Ausencia de justificación contractual clara.

  • Presión interna del cliente para contener desviaciones.

  • Necesidad de elevar la decisión a otro nivel jerárquico.

En estos escenarios, reforzar la documentación y reconducir el enfoque suele ser más eficaz que insistir en la cifra.

La clave no es el precio, es el encaje contractual

En proyectos complejos, el precio contradictorio no fracasa por el importe, sino por la falta de un relato contractual sólido que lo sustente.

Cuando el trabajo está bien definido, correctamente encajado en el contrato y documentado con criterio, la negociación se vuelve mucho más técnica y menos emocional.

Y ahí es donde esta herramienta cumple realmente su función: permitir que la obra avance sin conflictos innecesarios.

Este planteamiento no es teórico. En la práctica, precios contradictorios inicialmente cuestionados pueden aceptarse cuando se analiza correctamente el encaje contractual y se estructura el razonamiento en el orden adecuado.

¿Tienes un precio contradictorio sobre la mesa?

Cada trabajo no previsto exige un análisis específico del encaje contractual. Revisar el planteamiento a tiempo suele evitar bloqueos, rechazos y conflictos innecesarios durante la ejecución de la obra.

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